Changos, que dramática la niña. El escrito anterior aunado a una pieza musical de Vanessa Mae y tenemos un episodio suicida.
Cosas interesantes que han pasado desde mi última visita…ninguna.
¡Tengo un buen de tarea y de Trabajo! Además tengo que terminar un laudo y quiero ir a la Fil T_T
Sin mucho que decir, regreso después. Ya que mi vida vuelva a tener orden, espero.
P.D Lo de México si lo escribiré. Se lo debo a Mariel.
Sobre mi
- ëmî
- Guadalajara, Jalisco, Mexico
viernes, 28 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
A Juan Enrique
Hay ocasiones en que no sé que es lo mejor. Y sinceramente no sé por qué me siento así. Extrañeza, mal estar en el estomago, inquietud, ¿acaso es que puedes presentir ciertos eventos? No lo sé y prefiero ignorarlo. Pero no deja de ser molesto.
Soy mala escribiendo, lo sé. Pero quiero formarme un nuevo hábito, y a pesar de que la idea de tener este blog no es para que otros lo lean, quisiera, de cierta manera, usarlo para decir esas cosas que posiblemente no serán leídas (aunque de vez en cuanto se agradecería un nuevo punto de vista) pero que necesitan ser gritadas, comentadas, prácticamente expulsadas para seguir adelante. Vaciar el vaso para volver a llenarlo.
Tal vez soy melodramática, me gusta serlo. Tal vez le concedo mucha importancia a ciertas cosas, eso no me gusta tanto. Más bien me agradaría saber a que cosas les debo dar importancia y que importancia hay que darles. Obviamente esto es importante, ¡no hay que negarlo! ¿Muy importante? Muy posiblemente pero a pesar del hecho innegablemente triste hay algo más que me irrita. Esas dos sensaciones mezcladas, entrelazadas que van de la mano y que a la vez son distintas. Eso es lo que me tiene confundida y, porque no, preocupada.
Quisiera tener la certeza de que estoy alucinando (¡Díganmelo por favor!) o puede ser que el impacto de la noticia me tenga en shock y que después de algunas horas me recupere y vuelva a pensar con la cabeza, entonces, leeré esto y podré analizar la situación, decirme lo tonta que he sido y adoptar la postura y actitud correcta.
Pero mientras eso pasa, necesito sacarlo. Una vez afuera podré ver más claramente y le daré una solución práctica. Si no hay solución al menos me sentiré mejor. ¿Egoísta? Me temo que si.
Ayer cierto compañero del francés falto a clases.
Creo que el ser humano es complejo por naturaleza (jaja). Requiere de cosas, a veces innecesarias, para hacer algo. Yo, en lo personal, necesité siempre un buen ambiente para poder panzar el inglés. No fueron mis amigos, salvo honrosas excepciones, solo compañeros botanas que hacían tarugada y media para pasarse media clase chachareando y parloteando de temas bobos pero que hacía que mi estomago terminara con un intenso dolor a causa de las carcajadas emanadas de mi garganta, una vez sedada ponía atención. Pero, fueron necesarios durante toda mi estancia allí. Por la fácil y sencilla razón de que desteto ese idioma.
El Francés fue diferente, tal vez te acostumbras a las personas pero no son vitales…ñaaa, vital no es la palabra correcta, no son necesarias, hasta hace…no recuerdo que nivel.
Todo este choro solo para decir que lamento profundamente la muerte del bebé de mi amigo. Es en este punto que me quedo sin palabras. ¿Por qué es importante? Porque considero a mi compañero (me reservo su nombre para autos posteriores) un amigo. Un gran amigo.
La historia detrás del cuento.
¿Tengo cara de mustia? Seeehh.
Dar un concepto de mi persona sería bastante subjetivo. Pero me agrada la idea de tener cara de mustia…aunque la mayoría diga lo contrario. Simplemente me conozco. Por eso, y aunado a mi mala costumbre de emitir juicios tempranos sobre personas a las cuales aún no tengo el placer de conocer (y que dolorosamente son mayoritariamente certeros) me es placentero entablar amistad con aquellas con las que de antemano mi juicio a sido erróneo (y curiosamente más grandes que yo). Fue esto lo que justamente pasó con éstas dos personas.
Afabilidad, simpleza, educación, interés en las mismas cosas, que sé yo. Formamos un grupo (todos). Él comenzó a hablarme y de ahí pa’l real…¡hasta fui juez de cosplay en un evento que realizó! Lo apreció, por supuesto. Ha sido poco el tiempo que he convivido con él y con su esposa pero los apreció como si tuviera años de conocerlos, por ello, el enterarme de la trágica muerte de su pequeñito que aún no nacía me ha trastornado (¿hasta que punto? No lo sé). Quizás fue porque su esposa también estaba en el grupo, porque me mostré al pendiente del embarazo, solo me falto ir al baby shower. No sé.
Bien, hasta este punto todo bien. Solo pasando por una crisis emocional que en cuestión de horas y más tardar días pasará. ¿Cuál es el problema? El problema es que lo intuía.
Continuación.
El tiempo es la mejor medicina, cura todos los males y pesares. No lo discuto, pero las horas, minutos inclusive los segundos que trascurren mientras te vas regenerando resultan tortuosos.
¿Cómo vacías tu vaso?
Lo del bebé de mi amigo me ha tocado. Me ha impresionado verlo llorar y, de algún modo, deseo saber porque me afecta tanto esta situación, no por egoísmo o por dejar de sentir tristeza, no. Solo que me cuesta tanto trabajo entender.
Lo poquito que he reflexionado me lleva a la misma respuesta: es algo nuevo, algo que nunca había vivido y como tal, la huella que deja es enorme sumado el afecto que les tengo a ellos.
Tengo 20 años y no ha sido hasta hace un año y dos meses que me topé de frente con la muerte. Durante todo ese tiempo jamás había sufrido una perdida cercana, tal vez en tercer o cuarto grado, personas mayores que no conocí o familiares con los que no traté, gente que dejé de ver durante mucho tiempo, nadie en línea directa.
Mi tía Eva, después mi abuelito y ahora Juan Enrique. Si, si, si, no se pueden comparar, pero una muerte repentina siempre cuesta más trabajo asimilarla que una larga agonía.
No nos queda más que seguir adelante. Ellos están concientes, unidos y sabrán manejar la situación. Él sabe que estoy allí, que siempre lo estuve y que siempre lo estaré. Es lo único que me reconfronta en estos momentos; él lo sabe.
Un clavo saca a otro clavo…pero, ¿Cómo sacas el segundo?
Escribiendo.
Me siento denigrada. Mi orgullo es muy grande y me hace sentir humillada el tener que pedir ayuda, ya que por lo que veo, no puedo sola con éste problema. Incluso hasta ganas de vomitar tengo. No quiero hacerlo. Y de cierta manera imploro para que te des cuenta de que me obligas a hacer cosas que me castran más que Ruth.
Agradezco la ayuda para hacerme olvidar lo de mi amigo. Ahora solo me entristezco cuando recuerdo su rostro desencajado y lloroso, pero las ganas de vomitar y los mareos cesaron. Tal vez porque ya no hay energía para eso. Te la has llevado toda.
No te culpo, yo te mal acostumbre. Tomé decisiones erróneas, y ahora somos los dos quienes pagamos por ello. Lo único que no deja de molestarme es haber accedido a recibir ayuda. De cierta manera sé que será el final, no lo soportaré y repetiremos la historia que ya hemos vivido. Pero quiero dejar constancia de que una vez más estas equivocado y no te culpo por eso. Me culpo yo por permitírtelo. Pero los hechos hablan más que las palabras y demuestro que te amo. Aunque sea el antecedente del fin de nuestra relación.
No más por ahora, estoy agotada. Lo del viaje a México lo editaré después. Han pasado muchas cosas de relevancia importancia, pero ésta vez estoy sola y necesito verter el vaso antes de que el agua se derrame.
Soy mala escribiendo, lo sé. Pero quiero formarme un nuevo hábito, y a pesar de que la idea de tener este blog no es para que otros lo lean, quisiera, de cierta manera, usarlo para decir esas cosas que posiblemente no serán leídas (aunque de vez en cuanto se agradecería un nuevo punto de vista) pero que necesitan ser gritadas, comentadas, prácticamente expulsadas para seguir adelante. Vaciar el vaso para volver a llenarlo.
Tal vez soy melodramática, me gusta serlo. Tal vez le concedo mucha importancia a ciertas cosas, eso no me gusta tanto. Más bien me agradaría saber a que cosas les debo dar importancia y que importancia hay que darles. Obviamente esto es importante, ¡no hay que negarlo! ¿Muy importante? Muy posiblemente pero a pesar del hecho innegablemente triste hay algo más que me irrita. Esas dos sensaciones mezcladas, entrelazadas que van de la mano y que a la vez son distintas. Eso es lo que me tiene confundida y, porque no, preocupada.
Quisiera tener la certeza de que estoy alucinando (¡Díganmelo por favor!) o puede ser que el impacto de la noticia me tenga en shock y que después de algunas horas me recupere y vuelva a pensar con la cabeza, entonces, leeré esto y podré analizar la situación, decirme lo tonta que he sido y adoptar la postura y actitud correcta.
Pero mientras eso pasa, necesito sacarlo. Una vez afuera podré ver más claramente y le daré una solución práctica. Si no hay solución al menos me sentiré mejor. ¿Egoísta? Me temo que si.
Ayer cierto compañero del francés falto a clases.
Creo que el ser humano es complejo por naturaleza (jaja). Requiere de cosas, a veces innecesarias, para hacer algo. Yo, en lo personal, necesité siempre un buen ambiente para poder panzar el inglés. No fueron mis amigos, salvo honrosas excepciones, solo compañeros botanas que hacían tarugada y media para pasarse media clase chachareando y parloteando de temas bobos pero que hacía que mi estomago terminara con un intenso dolor a causa de las carcajadas emanadas de mi garganta, una vez sedada ponía atención. Pero, fueron necesarios durante toda mi estancia allí. Por la fácil y sencilla razón de que desteto ese idioma.
El Francés fue diferente, tal vez te acostumbras a las personas pero no son vitales…ñaaa, vital no es la palabra correcta, no son necesarias, hasta hace…no recuerdo que nivel.
Todo este choro solo para decir que lamento profundamente la muerte del bebé de mi amigo. Es en este punto que me quedo sin palabras. ¿Por qué es importante? Porque considero a mi compañero (me reservo su nombre para autos posteriores) un amigo. Un gran amigo.
La historia detrás del cuento.
¿Tengo cara de mustia? Seeehh.
Dar un concepto de mi persona sería bastante subjetivo. Pero me agrada la idea de tener cara de mustia…aunque la mayoría diga lo contrario. Simplemente me conozco. Por eso, y aunado a mi mala costumbre de emitir juicios tempranos sobre personas a las cuales aún no tengo el placer de conocer (y que dolorosamente son mayoritariamente certeros) me es placentero entablar amistad con aquellas con las que de antemano mi juicio a sido erróneo (y curiosamente más grandes que yo). Fue esto lo que justamente pasó con éstas dos personas.
Afabilidad, simpleza, educación, interés en las mismas cosas, que sé yo. Formamos un grupo (todos). Él comenzó a hablarme y de ahí pa’l real…¡hasta fui juez de cosplay en un evento que realizó! Lo apreció, por supuesto. Ha sido poco el tiempo que he convivido con él y con su esposa pero los apreció como si tuviera años de conocerlos, por ello, el enterarme de la trágica muerte de su pequeñito que aún no nacía me ha trastornado (¿hasta que punto? No lo sé). Quizás fue porque su esposa también estaba en el grupo, porque me mostré al pendiente del embarazo, solo me falto ir al baby shower. No sé.
Bien, hasta este punto todo bien. Solo pasando por una crisis emocional que en cuestión de horas y más tardar días pasará. ¿Cuál es el problema? El problema es que lo intuía.
Continuación.
El tiempo es la mejor medicina, cura todos los males y pesares. No lo discuto, pero las horas, minutos inclusive los segundos que trascurren mientras te vas regenerando resultan tortuosos.
¿Cómo vacías tu vaso?
Lo del bebé de mi amigo me ha tocado. Me ha impresionado verlo llorar y, de algún modo, deseo saber porque me afecta tanto esta situación, no por egoísmo o por dejar de sentir tristeza, no. Solo que me cuesta tanto trabajo entender.
Lo poquito que he reflexionado me lleva a la misma respuesta: es algo nuevo, algo que nunca había vivido y como tal, la huella que deja es enorme sumado el afecto que les tengo a ellos.
Tengo 20 años y no ha sido hasta hace un año y dos meses que me topé de frente con la muerte. Durante todo ese tiempo jamás había sufrido una perdida cercana, tal vez en tercer o cuarto grado, personas mayores que no conocí o familiares con los que no traté, gente que dejé de ver durante mucho tiempo, nadie en línea directa.
Mi tía Eva, después mi abuelito y ahora Juan Enrique. Si, si, si, no se pueden comparar, pero una muerte repentina siempre cuesta más trabajo asimilarla que una larga agonía.
No nos queda más que seguir adelante. Ellos están concientes, unidos y sabrán manejar la situación. Él sabe que estoy allí, que siempre lo estuve y que siempre lo estaré. Es lo único que me reconfronta en estos momentos; él lo sabe.
Un clavo saca a otro clavo…pero, ¿Cómo sacas el segundo?
Escribiendo.
Me siento denigrada. Mi orgullo es muy grande y me hace sentir humillada el tener que pedir ayuda, ya que por lo que veo, no puedo sola con éste problema. Incluso hasta ganas de vomitar tengo. No quiero hacerlo. Y de cierta manera imploro para que te des cuenta de que me obligas a hacer cosas que me castran más que Ruth.
Agradezco la ayuda para hacerme olvidar lo de mi amigo. Ahora solo me entristezco cuando recuerdo su rostro desencajado y lloroso, pero las ganas de vomitar y los mareos cesaron. Tal vez porque ya no hay energía para eso. Te la has llevado toda.
No te culpo, yo te mal acostumbre. Tomé decisiones erróneas, y ahora somos los dos quienes pagamos por ello. Lo único que no deja de molestarme es haber accedido a recibir ayuda. De cierta manera sé que será el final, no lo soportaré y repetiremos la historia que ya hemos vivido. Pero quiero dejar constancia de que una vez más estas equivocado y no te culpo por eso. Me culpo yo por permitírtelo. Pero los hechos hablan más que las palabras y demuestro que te amo. Aunque sea el antecedente del fin de nuestra relación.
No más por ahora, estoy agotada. Lo del viaje a México lo editaré después. Han pasado muchas cosas de relevancia importancia, pero ésta vez estoy sola y necesito verter el vaso antes de que el agua se derrame.
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